La corrupción en el Perú en 2011 – Parte 2: Escándalos

Tomado del blog de Carlín

(¡Vaya que me ha tomado tiempo terminar esta entrada!  Mucha chamba se juntó a inicios del año.   Ahora tengo que aprovechar para publicar esto antes que el affair Chehade se des-recargue.  Esta es la segunda parte sobre el balance de 2011.  Les recuerdo que me propuse hacer esto en tres entradas.  La primera, sobre las cifras de la corrupción durante 2011, la pueden encontrar siguiendo este enlace.)

Preparando esta entrada me quedó la impresión de que el año pasado no fue tan espectacular en cuanto a escándalos de corrupción.  Por supuesto que hubo sus cosas, si no este largo ejercicio no tendría sentido;  pero han sido más bien casos menores, en términos de impacto en la opinión pública, comparados con, por ejemplo, Petroaudios, el cual definitivamente dejó la valla muy alta.  Claro, hay que considerar que se trató de un periodo electoral y los ojos de los medios estaban alineados con y contra los candidatos (eso ameritaría una entrada especial).

Primer semestre

El año empezó con la captura de José Enrique Crousillat, ex mandamás de América TV, sentenciado por estar involucrado con la organización criminal de Fujimori y Montesinos, extrañamente indultado por el presidente García a fines de 2009 por razones de salud y ampayado pasándolo de lo lindo en las playas de Asia.  Crousillat estuvo fugado todo el año 2010.  Con su captura terminó uno de los capítulos más vergonzosos del gobierno aprista.

Pero no fue el único perdón que generó escándalo el año pasado.  La gracia presidencial al ex jefe del SIS, Julio Espinoza, responsable del que debe ser el escándalo de corrupción más miserable del quinquenio (la compra sobrevalorada de raciones para atender la emergencia del terremoto de Pisco), se produjo el 2008.  Pero fue el año pasado cuando Cuarto Poder captó a Espinoza caminando tranquilamente por la calle y gozando de buena salud, a la vez que se denunció la irregularidad con la que el presidente García y la ministra Rosario Fernández habían decidido darle al compañero Espinoza el beneficio que le permitió salir de la cárcel:  no tenía los 60 años que la ley señala.  (Carlos Rivera, de IDL, escribió una muy buena columna comentando estos dos casos:  en este enlace.)

En términos de montos de dinero los escándalos más grandes surgieron a raíz de la vorágine “inauguradora”  del saliente presidente.  Entre los muchos cuestionamientos que se hicieron a inaugurar obras sin concluir, se conoció que la remodelación al Estadio Nacional se exoneró de los procesos regulares a través de un decreto de urgencia, despertando mucha suspicacias.  De otro lado, gracias al alboroto que generó la donación de la constructora Odebrecht para levantar la estatua del Cristo del Pacífico, más de una ceja se arqueó cuando a los pocos días la empresa ganó la Buena Pro para el segundo tramo del Tren Eléctrico.  A su vez, esto llamó la atención sobre la participación de esta constructora en las obras del gobierno y los profesionales de IDL-Reporteros recogieron y expusieron los sobrecostos de sus obras, que inflaban el monto final.  Después se supo que asociado a esos incrementos estaba el hecho que sus proyectos no pasaron por el sistema de inversión pública (SNIP), lo cual es bastante irregular.

El sector construcción/ obras públicas es consistentemente uno de los más sensibles a la corrupción en todas partes del mundo, tal como concluye el informe anual de Transparencia Internacional de 2005.  Por ello hay que prestarle muchísima atención a estos indicios.  Si bien el escándalo no ha sido enorme, en términos de indignación ciudadana, reacciones de políticos, opiniones de periodistas, tratamiento en medios (como sí fue Petroaudios), aquí podríamos estar ante un foco de corrupción fuerte, y ya la comisión de investigación del gobierno aprista ha señalado que le hincará el diente a la remodelación de colegios emblemáticos.  Creo que bien podrían también incluir otros proyectos de infraestructura en su agenda…

Segundo semestre

¿Actualizará Carlín esta carlíncatura?

Si alguien pensó que las “chapas” compuestas que poblaron el congreso anterior (Come-pollo, Roba-luz, Plancha-camisa, Contrata-amante…) se acabarían, pues estaba totalmente equivocado:  a los cuatro meses del cambio en el Parlamento ya había un gran número de congresistas siendo investigados por el propio Congreso (Acusaciones Constitucionales, Ética) como fuera de él (Fiscalía).  Entre estos, los casos del “Come-oro” y la “Roba-cable”, ambos de Gana Perú, han estado entre los más difundidos.

Sin embargo, el caso de Omar Chehade destaca por encima de todos ellos, principalmente por estar protagonizado por el propio vice-presidente y congresista de la República, ex abogado del presidente Humala en un proceso por derechos humanos y hombre de su confianza.  Además, ex miembro del equipo de la procuraduría ad hoc para el caso Fujimori-Montesinos y encargado de la extradición del ex candidato al senado japonés, lo cual le valió ser promocionado por Humala como carta anticorrupción de Gana Perú.

Por todo ello, el caso de Chehade no es uno más de los cuarentipico congresistas actuales con investigaciones o denuncias.  Es mucho más, y tiene el potencial para opacar las pretensiones anticorrupción del gobierno, tal como ha sido sugerido por Augusto Álvarez Rodrich en esta columna.  Agregaría que esa bandera es una de las pocas legítimas que le queda a Ollanta (o le quedaba…), por lo que el riesgo de perderla es mucho más grande.

A estos casos de congresistas hay que sumar otros escándalos en el Ejecutivo:

El “faenón pesquero”, denunciado por el ex ministro Burneo en el sector producción, fue una instalaza disparada contra las gestiones pasadas, pues acusaba al ministerio de haber dejado de cobrar multas por S/. 900 millones de soles en los últimos quince años, evidenciando una complicidad entre funcionarios y grandes empresas.  Ello generó un fuego cruzado en el que las propias cabezas de los dos gobiernos anteriores, García y Toledo, participaron activamente.  Al final, Burneo dejó el ministerio y se supone que la procuraduría de la institución habrá tomado las riendas del caso.

También con olor a pescado, a los días no más de la denuncia de Burneo, IDL-Reporteros inició la publicación de una serie de informes sobre cómo las empresas pesqueras hacían un negociazo declarando menos toneladas de pesca que la capturada -algo parecido a evadir impuestos- más o menos por US$100 millones entre 2009 y 2010, según la investigación de Milagros Salazar.  En todo caso, ambos temas debieran haber traído a la discusión la notoria debilidad de los controles dentro del sector pesquería y de la poca capacidad para hacer que las normas se cumplan.  (Y se suponía que Produce era una de las entidades que más se habían modernizado…)

Otro caso que sonó, recién dado el cambio de gobierno, fue la desaparición de documentos en el Banco de Materiales.  Ojo que durante el gobierno aprista se destaparon al menos dos escándalos en medios de prensa, lo que daba a entender lo poco blindada que estaba esta institución frente al aprovechamiento de actores corruptos, particularmente del partido de gobierno.  Eso de perder documentos es típico en los cambios de administración;  a veces se hace para fregar al nuevo jefe, pero generalmente para tapar “cochinaditas”.  Avanzar en la digitalización y en el establecimiento de redes de bases de datos autónomas debiera considerarse seriamente para prevenir casos de este tipo nuevamente.

Finalmente, esta relación no podría estar completa sin recordar la evolución del caso Comunicore a lo largo de todo el año.  El “rabo de paja” del ex alcalde Castañeda también casi se vuelve la ruina de la alcaldesa Villarán, pues los limeños encontraron insidioso y antipático su interés por investigar el caso, más aún en medio de una campaña electoral tan reñida como la que se estaba librando en el verano-otoño.  Al final, a Castañeda le fue pésimo, y no sé si algo de Comunicore habrá golpeado su imagen de eficiente gerente;  y a Villarán no le va mejor en el nivel de la apreciación de la gente, lo cual se explica, en buena parte, por la actitud del ex alcalde, quien no deja pasar una oportunidad para criticar la gestión actual y recordarle a la gente que él hizo obras.  Lo cierto es que en días pasados Castañeda ha terminado siendo incluido en el proceso bajo sospecha de haber delinquido contra la administración pública.

Listo.  Salió largo y aún así estoy seguro que pueden faltar varias cosas.  Los escándalos en el interior son todo un tema que consideré reseñar en un inicio, pero desistí al final, por lo enorme de la tarea.  ¿Qué otras cosas marcaron el año en corrupción que merezcan ser recogidas aquí?  (La siguiente entrada sintetizará los esfuerzos anticorrupción del 2011.  A ver si la publico antes de que termine enero.)

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