El panetón de la ética pública (no viene con todinito)

panetonUno puede reirse con las noticias de los panetones del alcalde Acuña (Trujillo) y del presidente regional Álvarez (Áncash).  Son noticias que nos suenan por el relativamente alto nivel de conocimiento de estas dos figuras políticas locales, pero no me cabe duda de que durante diciembre pasado, en chocolatadas y ferias, han corrido muchas más de estas vistosas y coloridas cajas de panetón con fotos y logos de otros funcionarios.

A estas autoridades no les han dicho que hay una ley de número 27815 A.K.A. Código de ética de la función pública.  O, probablemente, les importa un rábano.  Este código establece algo que se conoce como el deber de neutralidad (artículo 7.1):

[El funcionario] debe actuar con absoluta imparcialidad política, económica o de cualquier otra índole en el desempeño de sus funciones demostrando independencia a sus vinculaciones con personas, partidos políticos o instituciones.

¿Asistir a un evento organizado por el municipio o gobierno regional y repartir panetones con el logo de tu partido y tu cara no es mezclar la gestión pública y la actividad política?

Por si alguien le queda alguna duda, el código tiene una carta más:  el artículo 8.3, que señala:

La prohibición de realizar actividades de proselitismo político a través de la utilización de sus funciones o por medio de la utilización de infraestructura, bienes o recursos públicos,ya sea a favor o en contra de partidos u organizaciones políticas o candidatos.

Inclusive la ley también establece el deber de usar adecuadamente los bienes del Estado (artículo 7.5):

[El funcionario] debe proteger y conservar los bienes del Estado, debiendo utilizar los que le fueran asignados para el desempeño de sus funciones de manera racional, evitando su abuso, derroche o desaprovechamiento, sin emplear o permitir que otros empleen los bienes del Estado para fines particulares o propósitos que no sean aquellos para los cuales hubieran sido específicamente destinados.

Pero mientras no sepamos con qué harina se hicieron estos panetones (o con qué vehículos se transportaron hasta su repartición o…), supongamos que no hubo un aprovechamiento de los recursos del Estado para un fin particular (levantar la imagen de estos políticos de cara a las elecciones de octubre, por decir algo).

Como sea, basta con una infracción al código, cualquier parte del código, para que un funcionario se gane una sanción.  Sin embargo, esto depende de las propias entidades, es decir, ¿se imaginan al gobierno regional de Áncash suspendiendo sin goce de haber por 30 días a César Álvarez por estas infracciones?  Algo está mal pensado aquí.  Por suerte, éstas sanciones no excluyen la posibilidad de que se abra procesos administrativos, civiles o penales.  Y vaya que en estos casos hay elementos, por lo que a otras entidades (Fiscalía y Contraloría, en primer lugar) les toca actuar.

Más allá de esto, este 2014 tenemos elecciones municipales y regionales, por lo que muy pronto podríamos ver king-kones, juanes, guaguas, bolsas de chaplas, botellas de pisco o de RC y demás productos (ah, turrones, pues las elecciones son en octubre) con las sonrientes caras de nuestras autoridades buscando reelección, mientras el código de ética seguirá ahí, esperando que se lo tomen en serio.

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